Chapter 6
El aire en el Hospital Olmedo no era solo oxígeno y fármacos; era el olor a dinero quemándose. Mateo Valverde sentía el peso de la memoria USB en su bolsillo como una brasa encendida. Dentro, el registro de sedación artificial de Don Ernesto no era solo un archivo digital: era la soga que rodeaba el cuello de Rafael y la única llave para detener la liquidación de Apex Capital.
Al intentar alcanzar el ascensor de servicio, dos hombres de seguridad de Apex, con trajes de corte italiano que apenas ocultaban las fundas de sus armas, le cortaron el paso. El más corpulento, un tipo con una cicatriz que le dividía la ceja, no sonrió.
—El señor Rafael ha sido muy claro, Mateo —dijo, bloqueando el pasillo—. La junta de las 9:00 no admite intrusos. Entrega el dispositivo y quizás te permitamos salir caminando de este hospital.
Mateo no se detuvo. La humillación de ser tratado como un paria en la propiedad que su padre construyó ya no le provocaba ira; le daba una claridad quirúrgica. Elena, la enfermera, lo observaba desde el control de enfermería con una palidez mortal. Mateo le lanzó una mirada breve, un código silencioso. Se
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