El precio de la caída
El mármol del tocador privado estaba helado contra mis antebrazos, un contraste brutal con el calor sofocante de la gala benéfica al otro lado de la puerta. Hace apenas una hora, mi vida tenía una estructura lógica: un matrimonio concertado, un linaje que proteger y un futuro construido sobre el cemento de la tradición. Ahora, solo quedaba el eco de los susurros en el salón principal y el vacío en mi cuenta bancaria, drenada hasta la última cifra por el hombre que debía ser mi esposo.
Me miré en el espejo. El vestido d
Preview ends here. Subscribe to continue.