Novel

Chapter 8: Alianzas de conveniencia

Kael, bajo presión de tiempo y amenaza familiar, acepta una alianza temporal con Valeria para enfrentar el Laberinto de Defensa Automatizada. Juntos sobreviven oleadas coordinadas usando chatarra como señuelo y un módulo de refuerzo compartido. El Supervisor sabotea las defensas en tiempo real, pero Kael salva a Valeria de una implosión de vacío exponiendo su valor real en público. En la antesala del núcleo, realizan un enlace cruzado prohibido que les permite desactivar el núcleo y cumplir el requisito de 55 %. Valeria confiesa que también es prisionera del sistema.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

Alianzas de conveniencia

El zumbido de los servomotores del Centinela todavía le taladraba los huesos cuando las puertas de la cámara de validación se abrieron con un siseo hidráulico. Integridad estructural – 43,2 %. Escudo izquierdo muerto. Núcleo violeta conteniendo la sobrepresión como un animal encadenado. Ranking: 312. Trece puestos ganados en una prueba que casi lo mata. No era suficiente.

La placa pública del corredor de transferencia ya mostraba la siguiente sentencia en letras rojas que quemaban la retina: Laberinto de Defensa Automatizada Requisito: 55 % integridad estructural Ranking conjunto: top 150 Plazo: 72 horas 71:58:12… 71:58:11…

Setenta y dos horas para convertir chatarra en milagro o ver en transmisión en vivo cómo desguazaban a su madre delante de toda la Torre. Kael apretó los puños hasta que los nudillos crujieron dentro del guantelete. Dio un paso hacia el taller asignado cuando una silueta se interpuso bajo el neón azul del corredor.

Valeria. Traje clase A impecable. Trenza reglamentaria. Ojos que no parpadeaban. Detrás, dos drones de escolta flotaban transmitiendo en vivo.

—No vine a felicitarte —dijo ella sin rodeos—. Vine a cobrarte.

Kael sintió el dolor de la sobrepresión arderle en las articulaciones. —La deuda de las piezas grado A —continuó Valeria—. Trece por ciento que te regalé. Trece por ciento que ahora te mantiene vivo. Y el sistema ya te marcó el próximo matadero. Laberinto automatizado. Tú solo no llegas ni al sector Beta.

Kael la miró fijo. —No confío en ti.

—No tienes que confiar. Tienes que sobrevivir. —Valeria proyectó un contrato temporal en el panel público entre ellos—. Alianza obligatoria por duración del laberinto. Recursos compartidos. Ranking conjunto. Si pasamos, el sistema nos registra como equipo válido. Si fallamos… —Señaló el contador descendente—. Tu madre y mi posición desaparecen al mismo tiempo.

Antes de que Kael respondiera, la voz del Supervisor retumbó por los altavoces del corredor, fría y amplificada: «Ascensor Kael-077. Ascensor Valeria-019. Plazo de aceptación de alianza: 90 segundos. Rechazo implica cancelación inmediata de reparaciones pendientes y activación de protocolo de desguace familiar en vivo. Contador iniciado.»

89… 88…

Kael sintió la bilis subirle por la garganta. Miró el contrato flotante. Miró a Valeria. Miró el contador de su madre que seguía corriendo en cada pantalla.

—Acepto —dijo con voz ronca.

Ambos presionaron el sello biométrico. Las pantallas de toda la Torre parpadearon al unísono: Equipo temporal registrado: Kael-077 / Valeria-019 Ranking conjunto proyectado: 148 (estimado) Integridad combinada actual: 48,1 %

El Supervisor no dijo nada más. No hacía falta.

El portón del Sector Alfa se abrió con un chirrido que resonó como un disparo.

Kael sintió el pulso del Centinela golpearle las costillas. Valeria ya estaba posicionada a su derecha, el Vanguardia plateado brillando bajo las luces estroboscópicas.

—No mires atrás —dijo ella por el canal privado—. Trece por ciento menos que el requisito. Si tu chatarra se parte en la primera salva, no me detengo.

—No te pedí que te detuvieras.

Las torretas de riel despertaron. Seis haces carmesí cortaron el aire. El Vanguardia se lanzó hacia adelante con gracia letal; el Centinela, más pesado, recibió el primer impacto en el hombro derecho. Integridad: 41,8 %. Alarma roja.

—Muévete —siseó Valeria—. Estás pintando un blanco fijo.

No había tiempo para discutir. Minas de proximidad detonaron en patrones de enjambre triangular. Valeria zigzagueaba como si hubiera nacido dentro de esa danza; el Centinela absorbía impactos que lo hacían retroceder medio metro cada vez.

Entonces Kael vio la oportunidad.

Tomó un fragmento de blindaje magnético de los pisos bajos que llevaba como lastre improvisado y lo lanzó con el brazo hidráulico hacia el corredor oeste. La chatarra emitió una firma térmica falsa al impactar. Las torretas giraron en masa, persiguiendo el señuelo. Una salva completa de rieles se estrelló contra metal muerto.

Valeria aprovechó el hueco. Su Vanguardia cruzó como un relámpago y desactivó tres torretas con disparos precisos de pulso. Kael avanzó detrás, usando el blindaje restante como escudo móvil.

Sector Alfa cayó.

Integridad del Centinela: 38,7 %.

Valeria no dijo nada al principio. Solo proyectó un módulo de refuerzo de torsión desde su bahía secundaria. El Centinela lo recibió en silencio. La integridad subió a 41,9 %.

—Muévete —dijo ella por fin—. Todavía nos faltan trece puntos.

El zumbido cambió de frecuencia en tres segundos.

Kael lo sintió antes que los sensores: las ráfagas pasaron de supresión a intercepción predictiva. Las balas ya no buscaban el centro de masa; buscaban dónde estaría él en 0,7 segundos.

—Valeria, retrocede —gruñó—. Nos están leyendo.

Ella ya lo sabía. Su Vanguardia giró con la precisión que Kael había copiado horas antes, pero incluso ese movimiento quedó rezagado. Una mina que habían esquivado explotó en cadena con tres más que no estaban allí hacía diez latidos.

Integridad: 40,2 %.

Las torretas Gamma-19 y Gamma-22 ignoraron el nuevo señuelo de chatarra y convergieron sobre Valeria. El suelo bajo ella se iluminó con brillo violeta: implosión de vacío inminente.

Kael no pensó. Activó los propulsores dorsales al límite. El Centinela se lanzó hacia ella, interponiendo el torso blindado entre Valeria y el epicentro. La implosión detonó contra su espalda. Escudo dorsal offline. Integridad: 36,8 %.

Valeria salió ilesa.

Se quedó inmóvil un segundo, mirando la lectura en vivo que todas las pantallas de la Torre estaban retransmitiendo.

—Ahora todos saben que no eres solo un chatarrero —murmuró.

Sector Gamma cayó. Pero el contador de integridad seguía en rojo.

En la antesala del núcleo, el Centinela marcaba 49,8 %. El estabilizador de giro de Valeria había muerto; su Vanguardia se inclinaba hacia la derecha como bestia herida.

Delante, la compuerta del núcleo zumbaba. Líneas de plasma azul serpenteaban por las paredes. Trituradores pesados despertaban.

—No tenemos tiempo para rodeos —dijo Valeria. Su voz salió partida—. Si entramos así, nos parten antes de tocar el núcleo.

Kael miró el esquema. Doce torretas de riel. Cuatro trituradores. Campo de interferencia que freiría cualquier enlace no autorizado. Requisito: 55 %. Estaban por debajo.

—Enlace cruzado —propuso Kael—. Mi núcleo violeta alimenta tu estabilizador. Tú me das el patrón de giro fino del estrato medio. Si funciona, creamos un campo de fuerza que nos cubre la entrada.

Valeria lo miró fijo. Silencio largo.

—Es ilegal —dijo al fin.

—Todo lo que nos mantiene vivos es ilegal.

Ella respiró hondo.

—Hazlo.

Kael abrió el núcleo violeta. El latido irregular se sincronizó con el sistema de estabilización de Valeria. Un campo de fuerza irregular, violeta y plateado, se formó entre ambos mechs. Las defensas finales abrieron fuego.

El campo resistió.

Avanzaron juntos, paso a paso, bajo una tormenta de plasma y rieles. El núcleo central se expuso. Kael extendió el brazo hidráulico y presionó el sello de desactivación.

El zumbido cesó.

Silencio absoluto.

Integridad final registrada: 55,1 %.

Ranking conjunto: 147.

El sistema los reconoció como equipo válido.

Valeria desconectó el enlace con dedos temblorosos. Su voz salió quebrada por el canal privado: —No eres el único prisionero aquí… y ya no puedo fingir que lo soy.

Kael sintió el núcleo violeta latir más rápido dentro del pecho del Centinela.

Algo acababa de cambiar.

Y algo mucho peor estaba a punto de empezar.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced