Chapter 12
El aire en el Nodo Central del Piso de Purga sabía a ozono y a sangre vieja. Dentro de la cabina del Caminante-04, la interfaz neuronal de Julián Varga era un incendio de advertencias en carmesí. El sistema de la Torre, herido por la transmisión pública de la verdad, intentaba purgar su identidad mediante una sobrecarga eléctrica masiva, bloqueando sus puertos mientras los centinelas de Silas, sombras metálicas de precisión quirúrgica, convergían sobre él.
—Julián, el Nodo está drenando tu núcleo a través del enlace biológico —la voz de Valeria, filtrada por estática, sonaba como un cristal rompiéndose—. Si no cortas la conexión, el sistema te borrará antes de que puedas mover un pistón.
Julián apretó los mandos. Sentía el pulso del hermano de Valeria a través de los cables: un latido irregular, agónico, que sostenía la infraestructura de toda la Torre. La multitud en las pantallas de proyección observaba en silencio absoluto; la verdad sobre el costo humano de la escalada era ahora una herida abierta en el mercado.
—No voy a dejarlo aquí —gruñó Julián. Sus dedos bailaron sobre la consola, ignorando las alarmas que gritaban por una desconexión—. Valeria, dame el control del Nodo. Si quieren purgarme, les daré una razón para que el sistema entero se reinicie.
El suelo vibró con la llegada del Comandante Silas. El «Justiciero», un mech de élite con blindaje de obsidiana, bloqueó la salida del pasillo de mantenimiento. La voz de Silas resonó, fría y hueca: —Has confundido la indignación con la estrategia, Varga. Eres un error de cálculo que voy a corregir.
El cañón de riel del Justiciero cargó energía con un zumbido que hizo crujir los huesos de Julián. El Gremio intentaba borrar su nombre de los registros en tiempo real. Julián sintió el peso de la elección: proteger la integridad de su mech o inyectar el exceso de energía del módulo prohibido en el procesador biológico. No dudó. Inyectó el flujo de energía residual directamente en el Nodo. La sobrecarga fue instantánea; un arco voltaico azul prohibido barrió la cámara, paralizando los sistemas de Silas y forzando una desconexión de emergencia del procesador biológico.
En la Cámara del Núcleo, el hermano de Valeria cayó liberado de los cables de fibra óptica. El Piso de Purga comenzó a gemir bajo el peso del colapso estructural.
—¡Vete! —gritó Valeria, abrazando a su hermano mientras los cimientos de la Torre cedían—. ¡Julián, el umbral es tu única salida!
Julián se lanzó hacia el umbral del Piso 13. A cada paso, el sistema intentaba sobreescribir su consciencia. Su identidad parpadeaba en las pantallas: ANOMALÍA CLASIFICADA PARA BORRADO. No era solo potencia; era una llave maestra forjada en la desesperación. Al cruzar el umbral, el Caminante-04 se fusionó con el módulo prohibido, rompiendo la barrera de seguridad de la Torre. El eco de la caída del Piso de Purga se quedó atrás, reemplazado por el vacío gélido del nivel superior. Julián Varga entró en la penumbra del Piso 13 mientras el sistema, incapaz de borrarlo, comenzaba a recalibrar su existencia como una amenaza de nivel superior. La verdadera escalada apenas comenzaba.