Novel

Chapter 10: El juicio del Comandante

Mateo derrota a Harken en un duelo público en la Plaza Central, forzando una confesión que revela la naturaleza cíclica y fraudulenta de la Torre, rompiendo el control narrativo de la élite ante toda la población.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

El juicio del Comandante

El zumbido del Titán no era un sonido mecánico; era un taladro de alta frecuencia perforando la base del cráneo de Mateo. Cada fibra nerviosa, conectada a la red de cables expuestos del chasis, ardía con una intensidad que amenazaba con carbonizarle el sistema. Mateo apretó los dientes, sintiendo el sabor metálico de la sangre en su boca mientras la cabina, un nicho estrecho de metal oxidado, vibraba al ritmo de un núcleo que no estaba diseñado para él.

—Mateo, detente —la voz de Valeria, filtrada por el comunicador, era una grieta de pánico—. El consumo del núcleo prototipo está drenando tu energía vital. Si mantienes esta tasa de sincronización, tu sistema nervioso se colapsará antes de que Harken levante su cañón.

Mateo no respondió. Miró a través de la pantalla principal. En el exterior, las pantallas de la Torre —esas gigantescas cicatrices de luz que dominaban el sector— transmitían su rostro a toda la ciudad. Era un espectáculo de humillación pública, una lección sobre los peligros de la tecnología no autorizada. Pero Mateo no buscaba la supervivencia silenciosa; buscaba la ruptura.

Al llegar a la Plaza Central, el silencio de la multitud era más pesado que el plomo. Harken emergió de una plataforma de despliegue, pilotando un mech experimental de grado militar. Era una mole de metal pulido, un depredador diseñado para borrar disidentes. El contraste era un insulto: la elegancia letal de la élite corporativa contra la amalgama de chatarra que Mateo pilotaba.

—Tu existencia es un error, Vega —la voz de Harken retumbó por los altavoces de la plaza—. Y hoy, el sistema se corrige solo.

Harken disparó. La ráfaga cinética golpeó el hombro del Titán, enviando una descarga de dolor puro a través del enlace neuronal de Mateo. El impacto lo obligó a retroceder, dejando surcos profundos en el suelo de aleación. Mateo, en lugar de retroceder, forzó el núcleo a una sobrecarga controlada. El Titán emitió un destello azul eléctrico, una maniobra magnética que le permitió deslizarse entre los proyectiles enemigos como un espectro de metal. Con un movimiento preciso, golpeó el blindaje del mech de Harken, arrancando una placa de aleación reforzada.

La furia de Harken fue inmediata. Activó el protocolo de duelo a muerte, sellando las salidas de la plaza con escudos de energía. El duelo se convirtió en una danza brutal de chispas y metal retorcido. Mateo, ignorando el dolor que le desgarraba los músculos, utilizó la inestabilidad de su núcleo para atraer las corrientes de energía de la plaza, sobrecargando los servomotores de Harken hasta que su máquina quedó inmovilizada bajo una pila de restos estructurales.

Mateo aterrizó frente a la cabina destrozada de Harken, sus guanteletes chispeando energía azul. Hundió la mano en los circuitos expuestos, arrancando los cables de seguridad mientras el comandante, atrapado en su propia trampa de acero, intentaba inútilmente activar el kill-switch.

—Se acabó, Harken —sentenció Mateo, su voz amplificada por la Torre—. Dame el acceso. Dime qué hay después de este piso.

Harken escupió sangre, soltando una risa agónica. —¿Crees que hay una cima, muchacho? Estás cavando tu propia tumba. No hay cima. La Torre no es un ascenso; es un ciclo infinito diseñado para filtrar a los fuertes y desechar a los débiles. Es una mentira que mantiene a toda la ciudad en este matadero.

Mateo mantuvo la presión, forzando a Harken a confesar ante las cámaras que aún transmitían. La verdad se filtró a través de la red, llegando a cada rincón de la Torre. La multitud, antes silenciosa, comenzó a rugir. Mateo no lo ejecutó; lo dejó allí, humillado y expuesto, mientras la realidad de la Torre se desmoronaba ante los ojos de todos. Sin embargo, al mirar hacia arriba, no vio la victoria final, sino una serie interminable de niveles que se extendían hacia una oscuridad que no prometía nada más que otro ciclo de control.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced