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Chapter 7: La escalera se ensancha

Julián asciende al Nivel 4 y descubre que es un cementerio de frames de élite, confirmando la corrupción de la Academia. Tras optimizar su frame con piezas recuperadas, es emboscado por mercenarios de Solís que capturan a Kael, forzando a Julián a elegir entre su supervivencia y la vida de su mentor.

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La escalera se ensancha

El Vanguard-04 se sacudió con un crujido metálico que recorrió la espina dorsal de Julián, un recordatorio agudo de que su brazo derecho apenas se sostenía por la integridad del sistema hidráulico. La victoria en el Nivel 3 había sido pública, una bofetada técnica a la Academia de Solís, pero el precio se pagaba ahora en el silencio hostil del umbral hacia el Nivel 4. Aquí, el aire no olía a ozono y victoria, sino a metal fundido y aceite rancio.

—Si cruzamos esa compuerta, el faro de la IA no solo avisará a la Directora —la voz de Kael chisporroteó en el comunicador, cargada de una estática que delataba la interferencia del nivel—. Los sistemas del Nivel 4 no preguntan por el rango. Son carroñeros.

Julián apretó los controles, sintiendo el calor excesivo del módulo prohibido filtrándose a través de la interfaz neuronal. El dolor en sus sienes era punzante, una advertencia de que la IA de la Era de la Fractura exigía más de lo que su fisiología podía ofrecer. A pesar de ello, el mapa de vulnerabilidades que Kael había descifrado brillaba en su visor, una ruta dorada a través de la infraestructura de la Torre. No había vuelta atrás. La reputación que había ganado en las gradas de la Academia era una moneda que se devaluaba cada segundo que permanecía quieto.

Al cruzar el umbral, la realidad del Nivel 4 se desplomó sobre él. No era una zona de combate, sino una necrópolis. Miles de frames de élite, modelos que la Academia declaraba «perdidos en acción» o «desmantelados por obsolescencia», yacían apilados como basura olvidada. Sus núcleos habían sido extraídos, los cables de fibra nerviosa cortados con precisión quirúrgica. No era un depósito; era una granja de órganos tecnológicos.

—No es basura, Kael —murmuró Julián, acercándose a un torso de clase 'Paladín' abandonado—. Es el cementerio donde la Academia esconde su inestabilidad. Si la gente viera esto, el prestigio de Solís se desmoronaría en una hora.

Al tocar el metal, la IA del módulo prohibido despertó en su cabeza, una ráfaga de datos fríos que le nubló la visión. La interfaz del Vanguard-04 se volvió roja. El módulo no solo estaba rastreando la energía del entorno; estaba exigiendo una sincronización forzada. Julián vio una oportunidad: el actuador del Paladín estaba intacto. Con un esfuerzo agónico, activó el cortador de plasma de su frame. El metal se quejó, pero cedió. Al integrar la pieza, una oleada de potencia recorrió su brazo derecho. El Vanguard-04 no solo se reparó; fue optimizado. La velocidad de respuesta saltó un treinta por ciento. Julián sintió la máquina como una extensión real de sus propios nervios.

Sin embargo, la mejora tuvo un costo inmediato. La firma energética del nuevo actuador, combinada con el faro del módulo, fue un faro en la oscuridad para los sensores de la Academia. El silencio del cementerio se rompió con el estruendo de motores pesados. Tres siluetas de combate, marcadas con el sello de los mercenarios de recuperación, irrumpieron desde el túnel de acceso. No eran cadetes; eran especialistas en desmantelar escaladores rebeldes.

—¡Varga! —la voz amplificada del líder retumbó entre las pilas de chatarra—. Entreguen el módulo y el frame. La Directora ha decidido que su carrera termina aquí.

Julián no dudó. Aprovechando la nueva velocidad de su brazo, disparó una sobrecarga de energía hacia una columna de frames apilados sobre los mercenarios. El colapso fue instantáneo, una avalancha de acero que sepultó a la vanguardia enemiga. Pero la victoria fue efímera. En el caos, Kael gritó por el canal abierto. El líder mercenario, un veterano de movimientos precisos, había flanqueado la posición y tenía a Kael contra una pared de restos. El cañón de su arma estaba presionado contra la cabina del guía.

—El módulo, Varga —exigió el líder, sin apartar la mirada de Kael—. O el traidor muere y tú te conviertes en la siguiente pieza de este cementerio. La escalera se acaba para ti hoy.

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