La máscara del poder
El aire en la suite del Hotel Imperial era denso, saturado con el aroma de orquídeas frescas y la electricidad estática de una cuenta regresiva que no se detenía. Elena se observó en el espejo de cuerpo entero; el vestido azul noche era una obra de arte, ceñido con precisión quirúrgica, pero para ella, solo era una armadura de seda diseñada para ocultar las grietas de su reputación. Cada costura parecía una restricción, una extensión física de la cláusula 14.b que ahora le pesaba en el pecho c
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