Novel

Chapter 12: Un nuevo techo

Elian estabiliza el nodo de la Academia, exponiendo la corrupción de Kael ante la jerarquía continental antes de abandonar la institución. Al cruzar los muros, comprende que la Academia era solo el primer peldaño de una jerarquía mucho más vasta y peligrosa.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

Un nuevo techo

El aire en el núcleo de la Academia Aguja de Cristal no era oxígeno; era una estática ácida que quemaba los pulmones. Elian Vark hundió las manos en la consola central, sintiendo cómo el maná inestable del nodo le desgarraba las yemas de los dedos. No era solo energía; era el tejido de la realidad académica deshilachándose bajo el peso de la purga externa.

—Elian, si no rediriges la sobrecarga hacia el sector de los archivos, el sistema colapsará antes de que termine el ciclo —la voz del Maestro Kael retumbó, gélida, a través del comunicador. Kael no estaba allí para ayudar; estaba allí para asegurarse de que su espía hiciera el trabajo sucio.

Elian apretó los dientes. Sus manos, marcadas por cicatrices de energía, brillaron con una luz azulada y artificial. Su rango, 290, parpadeaba en el HUD de su visión periférica, una advertencia constante de que su estatus de élite era tan frágil como la infraestructura que intentaba salvar. A unos metros, los paneles de control explotaban en una lluvia de chispas. Valeria Sol, su rival y ahora aliada forzada, luchaba por sellar las brechas de seguridad. Ella lo miró, el terror apenas oculto bajo su máscara de heredera perfecta.

—¡No puedo sostener esto más tiempo! —gritó Valeria.

Elian forzó su voluntad sobre el nodo, sintiendo el vínculo de seguridad anclarse a su propia firma energética. El colapso se detuvo, pero el precio fue inmediato: su firma quedó marcada permanentemente en el núcleo, un registro indeleble de su interferencia. Elian no era solo un estudiante; ahora era parte del sistema.

El polvo de las ruinas de la Arena de Duelos aún se asentaba sobre el cabello de Valeria, pero su postura permanecía inquebrantable. Elian, con el núcleo aún vibrando en sus venas, dio un paso al frente.

—El Maestro Kael no te está salvando, Elian —dijo ella, su voz cortante—. Te está usando como un fusible. Cuando el nodo colapse bajo la presión de la facción externa, tú serás el primero en estallar.

Elian la miró, su determinación fría como el acero.

—Lo sé. Pero mi supervivencia es la única variable que Kael no puede controlar. He visto los registros, Valeria. Tu familia está siendo extorsionada por los mismos que atacaron la academia.

La revelación golpeó el aire entre ellos con la fuerza de un golpe físico. Valeria, tras un momento de silencio tenso, extrajo un sello de acceso de su túnica y lo lanzó hacia él.

—Si vas a morir, que sea con el acceso que te mereces. Rango 290 validado ante el sistema. Úsalo para salir de aquí antes de que la purga nos consuma a ambos.

Elian no esperó. Entró en el despacho de Kael con el rango 290 brillando en su brazalete, una autoridad que el Maestro observó con una mezcla de fastidio y respeto depredador. Kael deslizó un cilindro de metal sobre la mesa: un mapa holográfico que se extendía más allá de las fronteras continentales.

—La Academia no es un centro de enseñanza, Elian. Es una granja. Cada rango que lograste fue energía extraída para alimentar una jerarquía que ni siquiera sabes pronunciar —dijo Kael.

Elian sintió un vacío gélido. La deuda saldada, la humillación, la lucha: todo era cebo. Elian activó su vínculo con el nodo de seguridad, filtrando silenciosamente la evidencia de la corrupción de Kael hacia los registros externos de la jerarquía continental. Kael palideció al ver la alerta en su propia consola. Elian se dio la vuelta, rompiendo sus cadenas.

—Ya no soy tu peón, Maestro. El sistema sabe demasiado ahora como para intentar borrarme sin autodestruirse.

La puerta principal de la Academia sabía a ozono y desesperación. Elian Vark no miró atrás mientras los muros se estremecían. El campo de fuerza, ante su firma vinculada al nodo, se combó y se abrió. Al cruzar el umbral, el aire cambió. El peso de la Academia se desprendió de sus hombros, reemplazado por la realidad del exterior: un tablero de juego a gran escala donde las torres de la jerarquía continental se alzaban como gigantes. Su rango 290 no era el final; era apenas el requisito mínimo para sobrevivir en el verdadero mundo.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced