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Chapter 3: Duelo bajo la lupa

Elian derrota a Kaelen en un duelo público, ascendiendo al rango 348. A pesar de la victoria, Valeria Sol le confirma que el Top 10 lo tiene en la mira y el Maestro Kael intensifica su vigilancia. Elian se enfrenta a una deuda de sangre crítica que debe pagar antes del amanecer para mantener su acceso a la sala de cultivo.

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Duelo bajo la lupa

El aire en la Arena de Duelos de la Academia Aguja de Cristal era un compuesto de ozono y desprecio. Elian Vark, rango 412, se detuvo en el centro del círculo de obsidiana. Sus pulmones ardían; el núcleo inestable que había hackeado en el mercado negro no era una fuente de energía, sino un parásito que devoraba su resistencia a cambio de una pureza de maná que el sistema de la Academia no debería haber tolerado. Tenía siete días antes del cierre del ciclo estacional. Si perdía este duelo contra Kaelen, un estudiante de rango 350, la expulsión no sería una posibilidad, sino un trámite administrativo inmediato.

Kaelen jugueteaba con un brazalete de conducción de grado superior que emitía una luz azulada y estable. No era un oponente formidable por técnica, sino por la abrumadora diferencia de presupuesto.

—Valeria Sol quiere que salgas de aquí antes del atardecer —dijo Kaelen, su voz amplificada por los altavoces de la arena—. No te hagas la víctima cuando te rompa las costillas. Es un desperdicio de espacio que alguien como tú siga respirando el aire de los rangos superiores.

Elian no respondió. Su mirada estaba fija en la firma energética del brazalete de su rival. Era predecible, lineal, una tubería de maná que desperdiciaba el ochenta por ciento de su potencial en la disipación térmica. Cuando Kaelen lanzó la primera andanada, un arco de energía pura, Elian no esquivó. Observó el patrón de flujo en la armadura del oponente: un diseño estandarizado de la casa Sol, con una micro-fractura en la placa pectoral que se iluminaba con un tono ámbar cada vez que el escudo pulsaba.

Elian sintió el calor del núcleo inestable corriendo por sus meridianos como ácido. En lugar de retroceder, cargó contra el flujo del ataque. Ignoró el impacto de un rayo de energía que quemó su hombro, sacrificando su estabilidad física para acortar la distancia. Cuando estuvo a centímetros, Elian no golpeó el escudo, sino que introdujo su mano, imbuida de la frecuencia inestable que había extraído del núcleo, directamente en la grieta de la armadura del rival.

El cortocircuito fue instantáneo. El escudo de Kaelen se apagó con un chillido metálico y el estudiante cayó de rodillas, con su equipo colapsando en una lluvia de chispas inútiles. El silencio que siguió fue absoluto.

El marcador holográfico sobre el estrado parpadeó con una frialdad matemática: Rango 412 a 348. Un salto de sesenta y cuatro posiciones.

Valeria Sol descendió por las gradas, sus botas resonando con un eco calculado. Se detuvo a un metro, su rostro una máscara de frialdad aristocrática.

—Has consumido un núcleo de grado inestable para ganar tres minutos de gloria —dijo ella, su voz apenas un susurro que cortaba el aire—. La administración está revisando los registros. Creen que el artefacto que usaste ayer no era un fallo, sino un sabotaje. El Top 10 ya ha puesto una recompensa por tu cabeza para el próximo ciclo. No eres un cultivador, Elian, eres una anomalía que vamos a purgar.

Elian sintió el peso de la mirada del Maestro Kael desde la plataforma de los jueces. El hombre no se movía, pero sus ojos diseccionaban cada rastro de energía prohibida que Elian aún exhalaba.

De vuelta en su celda, el tablero de estado parpadeaba con una insistencia cruel: Créditos: 0.04. Deuda de sangre: 450 créditos. La cifra, roja y estática, era una sentencia de muerte financiera. Una notificación del sistema bloqueó su visión: ADVERTENCIA: La brecha de seguridad en el nodo central ha sido detectada. La 'deuda de sangre' debe ser saldada antes del amanecer o perderá su acceso a la sala de cultivo.

Elian apretó los dientes, observando el vacío de su cuenta. Tenía el rango, pero no tenía el sustento. El amanecer marcaría su ascenso definitivo o su caída absoluta.

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