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Chapter 10: Chapter 10

Mateo se prepara para el duelo de exhibición bajo la presión de Vesper-Null. Tras recibir un código de Valeria para evadir el rastreador de la Academia, Mateo fuerza una sincronización neuronal peligrosa con el Chatarrero-7, logrando una firma energética que el sistema no puede contener, lo que desencadena una alerta de nivel rojo.

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Chapter 10

El zumbido en los oídos de Mateo no era una avería del Chatarrero-7; era el eco de su propio sistema nervioso intentando colapsar. En el taller de Silas, el armazón colgaba de los brazos hidráulicos, goteando un refrigerante cobalto que siseaba al tocar el suelo de metal oxidado. Cada vez que Mateo intentaba enfocar la vista en el panel de diagnóstico, las líneas de código se entrelazaban como serpientes eléctricas.

—Si vuelves a forzar la sincronización, tu cerebro se convertirá en papilla antes de que el cronómetro llegue a cero —gruñó Silas, arrojando una llave inglesa sobre la mesa. El sonido metálico resonó como un disparo. Mateo se limpió un hilo de sangre de la nariz. La deuda de 4.8 millones parpadeaba en la pantalla secundaria, un recordatorio estático de que su existencia era, a ojos del consorcio Vesper-Null, un activo en liquidación.

—No tengo otra opción, Silas —respondió Mateo, su voz sonando extrañamente distante—. Vesper-Null no quiere que gane el duelo de exhibición. Quieren que mi armazón falle ante todo el sector. Es una ejecución pública disfrazada de deporte.

Silas se detuvo, con las manos manchadas de grasa negra temblando ligeramente. Se acercó y bajó el visor del casco de Mateo, revelando la verdad que el mecánico había intentado ocultar: un limitador remoto, una firma digital invisible instalada por el consorcio, diseñada para inmovilizar el Chatarrero-7 en el clímax del duelo. Mateo entendió entonces que la única forma de evitar el bloqueo era forzar una sobrecarga neuronal tan violenta que puentease los sistemas de seguridad, usando su propio sistema nervioso como un conductor de alta tensión.

Horas después, en las pasarelas elevadas de los hangares, el aire olía a ozono. Faltaban setenta y dos horas para el duelo. Valeria lo esperaba, apoyada contra una viga. No había rastro de su arrogancia habitual, solo una frialdad técnica que compartía el mismo miedo a la obsolescencia.

—Tu armazón es una anomalía, Mateo. Y las anomalías no sobreviven al próximo ciclo —dijo ella, deslizándole una unidad de datos—. Vesper-Null también me ha marcado para el desguace. Si gano, me reemplazan; si pierdo, me reciclan. Este código desactivará el rastreador de proximidad, pero te advierto: el duelo será en un entorno de combate real, sin restricciones. Quieren ver cuánto daño puede soportar tu chasis antes de que te rompas.

Mateo aceptó la unidad, ocultando que la técnica prohibida no dependía de la estabilidad del armazón, sino de su propia integridad biológica. No buscaba una alianza; buscaba el acceso para sobrevivir a la trampa.

En la Arena de Pruebas, el ambiente era una olla a presión. Mateo se conectó al Chatarrero-7. Al integrar el código de Valeria, el armazón entró en una fase de sincronización profunda. El dolor fue inmediato, un latigazo eléctrico que le quemó la nuca. El motor central, una reliquia de hardware no optimizado, comenzó a emitir un quejido agudo que hizo vibrar el suelo.

—Si esto falla, el desguace será un alivio —susurró Mateo.

El Chatarrero-7 comenzó a brillar con una luz inestable, una firma energética antigua que los radares de la Academia no pudieron clasificar. Los limitadores de seguridad intentaron imponer un bloqueo de red masivo, pero el sistema nervioso de Mateo, convertido en un puente de datos caótico, ignoró las órdenes. El público estalló en murmullos al ver al armazón de desguace encenderse con una intensidad imposible. El sistema central de la Academia detectó la anomalía, marcando a Mateo como una amenaza nivel rojo, mientras la Arena de Pruebas se bloqueaba automáticamente para contener la fuga de energía. La trampa se había cerrado, pero Mateo ya no estaba dentro de ella; estaba operando fuera de sus reglas.

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