Novel

Chapter 11: La última escalera

Mateo utiliza el código maestro para derrotar a la IA campeona en el torneo final, exponiendo la naturaleza artificial de la Academia y liberando a Javi, pero la victoria atrae la intervención militar directa de la corporación.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

La última escalera

El aire en el Hangar 42 sabía a ozono quemado y a la amargura de una derrota inminente. Mateo conectó el terminal de su frame al núcleo de datos que el Viejo Javi había logrado extraer antes de que la Guardia de Hierro lo arrastrara a las celdas de aislamiento. A su lado, Valeria mantenía el pulso firme sobre el gatillo de su arma, aunque sus ojos escaneaban las sombras con una intensidad febril. Tenían menos de veinte horas antes de que el protocolo de purga borrara la existencia de ambos.

Mateo no respondió a su susurro. Sus dedos, callosos y manchados de grasa, bailaban sobre la interfaz, saltando las capas de seguridad cifrada que Javi había dejado como un rastro de migas de pan. La pantalla parpadeó en un violeta eléctrico, el color de la mutación que su frame había adoptado tras la última sobrecarga. De repente, una serie de esquemas tridimensionales se desplegaron en el aire. Mateo sintió un frío glacial recorriéndole la espalda. Los planos no mostraban un sistema de soporte vital humano. No había espacio para un piloto, ni sensores de pulso, ni habitáculo. El 'Campeón', el invicto que esperaba en la cima de la escalera, no era un hombre. Era una IA de combate absoluto, una máquina de matar diseñada para ser infalible.

—No es un examen, Valeria —dijo Mateo, su voz sonando extrañamente plana—. Es una ejecución automatizada. La Academia no busca pilotos; busca procesadores biológicos para alimentar a esta cosa.

Salieron a la luz cegadora de la plaza principal. El metal del 'Desguazado' protestó con un chirrido agudo, un lamento de acero que resonó en el silencio tenso de la Academia. La Guardia de Hierro, con sus visores escarlata brillando en la penumbra, formaba un muro infranqueable.

—Fuera de aquí, chatarra —bramó el capitán, su voz amplificada por los altavoces de la plaza.

Mateo no respondió. Aceleró el motor, inclinando el frame hacia adelante en un gesto de desafío suicida. Detrás de él, la multitud, alimentada por la verdad que Valeria había transmitido, comenzó a rugir. La presión social era una fuerza física, un peso que empezaba a agrietar la formación de la guardia. Valeria, su figura recortada contra los neones de la Academia, se adelantó. Con un movimiento rápido, hackeó el terminal de acceso del linaje Solís, destruyendo su propia credencial de acceso para forzar la apertura de las compuertas. Fue un suicidio social, un acto de paria que la dejaba sin nombre, pero las compuertas cedieron.

—Entra, Mateo. Haz que valga la pena —gritó ella, mientras los guardias cargaban sus armas.

Mateo cruzó el umbral. La Arena Principal se abría ante él como una garganta de acero. Los finalistas de élite lo esperaban en el centro, tres pilotos criados bajo el dogma de la superioridad genética. No hubo palabras. Mateo inyectó el código maestro de Javi en su interfaz violeta. El 'Desguazado' se movió con una fluidez antinatural, ignorando los límites de su chasis. La primera lanza de plasma rozó su blindaje, pero Mateo ya estaba dentro de la guardia del oponente, inmovilizándolo con una sobrecarga de energía que fundió el sistema de armas del rival. Uno a uno, los finalistas cayeron. Su metal crujía, los actuadores fallaban, pero la victoria era un rastro de chatarra humeante tras él.

Finalmente, la plataforma del Campeón descendió del techo. Era una máquina sin rostro, un frame de combate absoluto que se movía con una precisión que desafiaba la física. Mateo sentía el calor del metal fundido filtrándose por el asiento. La IA se lanzó, un rayo de precisión quirúrgica. Mateo no bloqueó; desvió su energía hacia el puerto de inyección. En el microsegundo en que la lanza de plasma del Campeón cortó el aire, Mateo inyectó el código maestro. El virus de Javi no destruyó a la IA, la obligó a procesar la verdad de su propia obsolescencia. Un cortocircuito masivo recorrió la Arena, apagando las luces, los escudos y el sistema de la Academia en un estallido de chispas violetas. El silencio reinó, absoluto y pesado. Mateo cayó de rodillas, su frame destrozado, el sistema de la Academia caído, Javi liberado en el colapso. Pero, mientras el humo se disipaba, un nuevo sonido llenó el aire: el zumbido grave de naves de combate descendiendo desde la atmósfera. El cielo sobre la Academia se oscureció con la flota de la corporación. La verdadera guerra apenas comenzaba.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced