Novel

Chapter 12: El nuevo rango

Kaelen y Valeria logran infiltrarse en los niveles prohibidos tras destruir la cadena de reciclaje de la Torre. Kaelen utiliza el Módulo Prototipo para obtener un rango provisional, iniciando una escalada de guerra abierta contra la Administración.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

El nuevo rango

El aire en los niveles prohibidos no olía a ozono, sino a carne quemada y al metal rancio de las trituradoras. Kaelen se apoyó contra la pared de la pasarela de mantenimiento, sintiendo cómo su antebrazo —donde el Módulo Prototipo latía como un segundo corazón— emitía un zumbido eléctrico que le erizaba la piel. Tenía menos de una hora antes de que la Administración sellara los conductos de ventilación. Valeria estaba a su lado, con su uniforme de élite hecho jirones. La heredera, otrora intocable, miraba el vacío del foso de reciclaje con una expresión de horror contenido.

—Si no abrimos esa compuerta de transferencia ahora, nos convertirán en desguace antes del amanecer —dijo Kaelen. Su voz sonó áspera, cargada de la fatiga de quien ha dejado de huir para empezar a cazar.

Valeria se giró, su rostro pálido bajo las luces de emergencia. —No tienes una firma de rango válida. Ese sensor es biométrico. Si intentas forzarlo, el sistema marcará nuestra posición exacta para los escuadrones de purga.

—No voy a forzarlo —respondió él, acercándose al panel central—. Voy a reescribir su propósito.

Kaelen conectó su interfaz neuronal al puerto de mantenimiento. El zumbido del sistema era un lamento metálico. La operadora administrativa remota parpadeó en la pantalla táctil: «Ciudadana Valeria, su estatus de élite puede ser restaurado si entrega al sujeto Kaelen y el Módulo Prototipo». Era una oferta de salvación, una vuelta a la limpieza de los niveles superiores. Valeria miró sus manos, manchadas con la grasa del Chatarrero-7, el mech que Kaelen había sacrificado en la arena. La frialdad de su vida anterior, la rigidez de su entrenamiento académico, todo se sintió de repente como una estafa. Sin decir una palabra, Valeria extrajo su credencial de linaje y la aplastó contra el borde afilado de una viga de acero. El plástico se hizo añicos.

—Ya no soy una ciudadana de la élite —dijo ella, su voz firme como el metal—. Soy una fugitiva. Hazlo, Kaelen.

El Módulo Prototipo rugió, enviando un pulso de datos crudos que superó cualquier protocolo. Las pesadas puertas hidráulicas se deslizaron hacia los lados con un chirrido agónico, revelando un arsenal de piezas de repuesto que la Torre guardaba como reserva para los niveles de élite. Afuera, el estruendo de los trabajadores fue inmediato. No hubo discursos, solo el sonido de llaves inglesas golpeando el metal y el grito de quienes habían descubierto que sus hijos no estaban ascendiendo, sino siendo procesados en el núcleo. La cadena de reciclaje se detuvo en seco. Los drones de contención descendieron, pero fueron recibidos por una lluvia de chatarra y energía robada de los nodos saboteados por Kaelen.

El cronómetro de la escalera mecánica marcaba 00:17 cuando Kaelen apoyó la palma sangrada sobre el panel ciego. En su interfaz neuronal, los datos brillaban como una navaja: Rango provisional otorgado: Ascenso de prueba. No era un premio. Era una orden encubierta para que la Torre lo vigilara más de cerca. La luz verde del panel parpadeó. La compuerta soltó un gemido grave y metálico. La pared frontal de la escalera se abrió, revelando no un salón de mando, sino un campo de batalla vertical que se extendía hacia el vacío superior. Con el rango ganado y el enemigo al descubierto, Kaelen dio el primer paso hacia los pisos prohibidos, sabiendo que la cima no era un premio: era una guerra abierta.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced