Más allá del contrato
El dossier sobre el escritorio de caoba no era una amenaza, sino un epitafio. Elena dejó caer el informe de auditoría sobre la superficie pulida con un golpe seco que resonó en el silencio del estudio. No había rastro de la mujer que, meses atrás, habría temblado ante la frialdad de Adrián Varela.
—Tres meses, Adrián —dijo ella, su voz firme, despojada de cualquier rastro de sumisión—. Me vigilabas desde antes de la gala. Sabías quién era yo, qué buscaba y qué temía antes de que cruzáramos una sola palabra. Esto no fue un encuentro fortuito. Fue una auditoría disfrazada de destino.
Adrián se puso en pie, su silueta recor
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