Novel

Chapter 5: Chapter 5

Valeria confronta a Tomás tras descubrir que la 'liquidación' es un asesinato químico. Clara Fuentes le revela que la seguridad ha sellado la hacienda. Valeria encuentra una nota de Elena que apunta a una fábrica abandonada como el lugar donde se esconde la verdad sobre el heredero, confirmando que el asesino de Don Rafael es alguien cercano.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

Chapter 5

El reloj del vestíbulo marcaba las 23:14. Valeria Montes no escuchaba el tictac; escuchaba el pulso de la hacienda, un organismo que, desde la muerte de Don Rafael, se había vuelto hostil. El libro negro, con sus páginas amarillentas y el peso de una sentencia de muerte, descansaba sobre su regazo. La entrada número 7, su propio nombre, ya no era una advertencia abstracta: era un protocolo de «liquidación» química, un método de eliminación que no dejaba rastro forense. Don Rafael no había muerto por causas naturales. Había sido silenciado por alguien que aún caminaba por los pasillos de esta casa, alguien que conocía la dosificación exacta de los fármacos que ella misma había visto en el archivo del hospital.

El pomo de la puerta giró con un chirrido metálico. Valeria ocultó el libro bajo el forro de la butaca justo cuando Tomás Montes entró sin llamar. Su primo no vestía el traje de la cena; llevaba una chaqueta de caza, el cuello subido, y una calma que resultaba más aterradora que cualquier grito.

—La cena ha terminado, Valeria. Pero la conversación sobre tu futuro apenas comienza —dijo Tomás, deteniéndose a pocos metros. Sus ojos, fríos y calculadores, escaneaban la habitación buscando una señal de pánico—. Sé que estuviste en el hospital. Sé que Clara te dio acceso a documentos que no te pertenecen. La liquidación no es una sugerencia, es un proceso administrativo que ya está en marcha.

—¿Administrativo? —Valeria se puso en pie, obligándose a mantener la voz firme—. Es un asesinato. Tengo la grabación de Elena, Tomás. Sé lo del niño. Sé que el secreto sucesorio que tanto proteges es una mentira construida sobre cadáveres.

Tomás soltó una carcajada seca, desprovista de cualquier rastro de afecto familiar.

—Elena era una histérica. Y tú eres una intrusa que cree que la verdad tiene valor en esta casa. La verdad es un lujo que los Montes no pueden permitirse mientras la hacienda esté en juego.

Se acercó un paso más, invadiendo su espacio personal. El olor a tabaco y a tierra húmeda que emanaba de su ropa era sofocante.

—Tienes hasta el amanecer para entregar el libro y la copia de la evidencia. Si no, el informe de tu "accidente" ya está redactado. Clara no podrá salvarte esta vez; ella también tiene mucho que perder si el secreto de la lista sale a la luz.

Valeria esperó a que él saliera antes de desplomarse sobre la cama. Sus manos temblaban, pero su mente estaba afilada. Si Tomás la quería fuera antes del alba, significaba que la evidencia en su poder era la única barrera real entre ella y la tumba.

Salió al pasillo, moviéndose entre las sombras de los retratos ancestrales. Encontró a Clara Fuentes cerca de la biblioteca, con el rostro desencajado y los dedos entrelazados con fuerza.

—Tomás ha sellado las salidas, Valeria —susurró la abogada, sin mirarla a los ojos—. Ha movilizado a la seguridad privada bajo el pretexto de una intrusión. Si intentas cruzar el portón principal, te detendrán. O algo peor.

—¿Por qué me ayudaste a entrar al archivo, Clara? —exigió Valeria, acorralándola contra la estantería—. ¿Cuál es tu lealtad? ¿El dinero de la familia o la verdad sobre lo que le hicieron a Elena?

Clara guardó silencio un instante, un gesto de dolor cruzando su rostro.

—Elena no huyó. La sacaron. Y el Dr. Arrieta fue solo el primer eslabón. Si quieres sobrevivir, no busques la salida principal. Busca el rastro que dejó en el despacho de tu tío. El libro no es solo una lista de deudas; es un mapa de los cuerpos que sostienen los cimientos de esta hacienda.

Valeria no esperó más. Se deslizó hacia el despacho, un santuario de cuero y madera donde el aire parecía estancado en el tiempo. Con la punta de un abrecartas, forzó el marco del retrato de Don Rafael. Tras el lienzo, encontró un sobre sellado con lacre violáceo. Dentro, una nota manuscrita con la letra de Elena: «Antigua fábrica de textiles, sector B. Si lees esto, el silencio de Arrieta ya no es suficiente. El heredero no es quien crees. El asesino está en la mesa».

Valeria sintió un escalofrío. El asesino no era un extraño. Era alguien que cenaba con ella. Un crujido de madera en el pasillo la obligó a apagar la linterna. Tomás estaba cerca. La trampa se cerraba, pero ahora, por primera vez, Valeria tenía el nombre del lugar donde Elena fue vista por última vez. Un lugar que, según la nota, era una trampa mortal, pero también su única oportunidad de desmantelar el imperio de los Montes antes de que la liquidación se hiciera efectiva.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced