Más allá del contrato
El despacho de Julián Varga, con sus vistas al atardecer sobre la ciudad, se sentía esta vez como una sala de interrogatorios donde las tornas habían cambiado. Elena dejó el sobre con la anulación del contrato sobre la mesa de caoba. El papel, crujiente y formal, era el único obstáculo que quedaba entre ella y la vida que había reclamado en el estrado esa misma mañana.
—El fiscal tiene el ledger, Julián —dijo Elena, manteniendo la voz nivelada. La adrenalina del juicio aún le recorría las venas, pero su
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