Novel

Chapter 1: El precio de la supervivencia

Elian Vane, al borde de la expulsión por falta de energía, utiliza la técnica prohibida 'Resonancia del Vacío' para falsificar su rango durante la auditoría pública. Su éxito atrae la atención del cínico Instructor Kaelen, quien reconoce el potencial del joven para manipular el mercado de la academia, estableciendo una alianza transaccional mientras un artefacto misterioso comienza a manifestar una energía anómala.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

El precio de la supervivencia

El visor de rango en la muñeca de Elian Vane parpadeaba en un rojo agónico: 12% de vitalidad espiritual. Un susurro de energía para un aspirante que, a esas alturas del semestre, debería rozar el 80%. A su alrededor, el vestíbulo de la Academia del Loto de Hierro vibraba con la arrogancia de los elegidos. Los estudiantes de familias de linaje exhibían sus visores como trofeos; luces doradas y púrpuras que marcaban su estatus como pilares de la próxima generación.

—Qué patético —la voz de Valeria Solís cortó el murmullo como un filo de obsidiana. Se detuvo frente a él, su aura de rango plata vibrando con una suficiencia que hacía que el aire a su alrededor se curvara—. ¿Vas a intentar pasar la auditoría con esa batería de juguete, Elian? El Instructor Kaelen no tolera la mediocridad. Mi padre dice que los de tu clase son solo ruido estadístico en el sistema.

Elian apretó los dientes, sintiendo el peso de las miradas burlonas. La deuda familiar no era un concepto abstracto; era la casa en los distritos bajos que su padre perdería si él era expulsado hoy. Sin vacilar, presionó un punto ciego en los meridianos de su antebrazo, activando la Resonancia del Vacío. El dolor fue inmediato, un hierro candente recorriendo sus venas mientras forzaba su núcleo a ocultar su miseria tras una fachada de estabilidad artificial. Sus ojos se inyectaron en sangre bajo el esfuerzo, pero el visor cambió a un dorado sólido.

—Preocúpate por tu propia progresión, Valeria —respondió Elian, con la voz apenas un hilo, mientras el dolor le nublaba la vista—. El sistema tiene una forma curiosa de castigar a los que se confían.

El aire en la Arena de Pruebas era denso, saturado con el ozono de los escáneres de alta precisión. Elian se plantó en el centro de la plataforma de mármol. El Instructor Kaelen, un hombre de rostro afilado y ojos que siempre buscaban el beneficio en lugar de la pedagogía, consultaba su tableta con desinterés.

—Elian Vane —anunció el examinador, su voz amplificada por los altavoces de la arena—. Nivel de cultivo: bajo. Proceda a la auditoría.

Elian cerró los puños. La Resonancia comenzó a succionar el excedente de energía de los estudiantes de élite cercanos. Era un robo sutil, un drenaje que dejaba a los desprevenidos con una fatiga inexplicable mientras su propio visor escalaba. El rojo agónico fue reemplazado por un azul eléctrico que subía con una velocidad antinatural. El público contuvo el aliento. Kaelen levantó la vista, sus ojos entrecerrándose al ver la anomalía. El visor de Elian marcaba ahora un rango de élite, un número imposible para alguien de su origen.

Tras la prueba, la arena quedó en un silencio tenso. Elian intentó retirarse, pero una mano firme lo interceptó en el pasillo lateral. Era Kaelen. Lo arrastró hacia su despacho privado, un espacio viciado por el olor a pergamino viejo y estática residual.

—La Resonancia del Vacío —dijo Kaelen, dejando la pluma sobre el escritorio con un chasquido seco—. Es una técnica prohibida, Vane. Su uso conlleva la expulsión inmediata y la confiscación de cualquier activo familiar. ¿Qué te hace pensar que no te entregaré ahora mismo?

Elian sintió el peso de la losa de piedra que su padre le había heredado. Su supervivencia no era negociable.

—Porque usted necesita un activo, Maestro —respondió Elian, su voz firme pese al agotamiento—. El sistema de la Academia es un mercado cerrado y usted está en números rojos. Mis ganancias de hoy no son un error de cálculo; son una inversión. Si me entrega, pierde la única anomalía que puede romper el techo de este sector.

Kaelen lo miró con una codicia que Elian no esperaba, una voracidad calculadora que revelaba que el instructor no buscaba justicia, sino un socio en su propia caída. Elian sacó de su bolsillo el pequeño cristal que había comprado con sus últimos ahorros, el artefacto que le permitía canalizar el drenaje. En ese instante, el cristal comenzó a sangrar energía, revelando una inscripción prohibida en su superficie que no debería existir en este plano de la realidad.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced