El costo de la lealtad
El aire en el pequeño apartamento de Elena era una mezcla asfixiante de café barato y la estática de una invasión inminente. Julián no estaba allí por cortesía; su presencia era la de un auditor que escanea las grietas de una vida ajena buscando un desfalco. Cada paso que daba sobre la madera vieja resonaba como un recordatorio de que su santuario, su único refugio, ya no le pertenecía.
—El sistema de seguridad que instalaste es insuficiente, Elena —dijo él, su voz despojada de cualquier calidez. Se detuvo ante una estantería, sus dedos rozando un marco de fotos que ella había girado hacia la pared apenas unos segundos an
Preview ends here. Subscribe to continue.