The First Test
Lina regresa al refugio y encuentra el remate judicial ya colgado en la puerta: quedan cuatro días exactos antes de la venta que transferirá el taller, el archivo y la clínica a manos hostiles. Frente a Maese Roldán, Doña Violeta, Iria Sanz y un inspector menor, la humillación pública se vuelve presión útil: Lina es forzada a buscar una prueba real dentro del inmueble. En el corredor de archivo descubre una cavidad escondida y, al corregir una compuerta trasera con su don dañado, logra una mejora medible pero costosa: el riel cede dos dedos, el acceso queda estable y su mano termina temblando por el esfuerzo. La escena deja claro que el refugio guarda algo más que documentos viejos y que la única ventaja de Lina quizá solo responda bajo observación, abriendo la búsqueda del archivo oculto y la carrera contra el remate.