Novel

Chapter 11: El ascenso hacia lo prohibido

Ivo y Mara descubren que la Torre es una máquina de extracción de energía. Mara se sacrifica para que Ivo pueda acceder al núcleo, donde él utiliza su sistema-virus para hackear la estructura, deteniendo la purga y revelando la verdadera naturaleza de Arx.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

El ascenso hacia lo prohibido

El aire en el conducto de ventilación sabía a cobre viejo y ozono quemado. Ivo Roldán se arrastraba sobre las rejillas oxidadas, sintiendo cada gramo de su peso contra el metal que crujía bajo sus rodillas. A sus espaldas, el estruendo de los sellos hidráulicos de la Custodia resonaba como martillos gigantes, sellando las rutas del Sector 4 con una precisión quirúrgica. Tenía cuarenta y tres horas antes de que la Purga, esa limpieza sistémica de la Torre, borrara cualquier rastro de su presencia.

—Si no nos movemos, Ivo, seremos parte de la chatarra que reciclan mañana —siseó Mara, pegada a su espalda. Su respiración era corta, marcada por la urgencia de quien sabe que el nivel inferior no admite errores.

Ivo no respondió. Sus ojos estaban fijos en la interfaz que parpadeaba en su retina: Actualización Pendiente: 88%. La marca de la Custodia quemaba, un estigma que lo identificaba como anomalía, pero que también era su única herramienta de supervivencia. Al tocar el panel de control lateral del conducto, su sistema no buscó una llave de paso estándar. En su lugar, Ivo forzó la frecuencia de los sensores de la Custodia, inyectando un código de error que había descifrado durante la caída de Caín Soria. El panel, que debería haber estado bloqueado por un sello de nivel alto, emitió un zumbido agudo y cambió su color de rojo a un ámbar vacilante. La compuerta se deslizó, revelando una entrada a una infraestructura que no figuraba en los mapas oficiales de Arx.

Al adentrarse en la Cámara de Infraestructura Arcaica, el ambiente cambió. No olía a tiempo, sino a ozono y metal quemado. Ivo se apoyó contra una pared compuesta por placas de una aleación que jamás había visto en los mercados. Su sistema, ese «virus» que le permitía saltarse las leyes de la Custodia, emitía un zumbido agudo en su nuca, como si intentara descifrar un lenguaje prohibido.

—Si esto es la verdad, Ivo, entonces todo el sistema de ascenso es una mentira —susurró Mara, mientras su linterna recorría los planos proyectados en el aire. No eran mapas de pisos ni de sectores. Eran diagramas de presión: vastas tuberías de succión que conectaban cada nivel habitado con la cúpula, drenando la energía vital de millones para alimentar algo que ni siquiera tenía nombre.

Ivo conectó su interfaz a un puerto de acceso corroído. La respuesta fue inmediata. Un torrente de datos crudos, memorias fragmentadas de los constructores originales, golpeó su sistema nervioso. Su visión se tiñó de rojo. Actualización de sistema: Conflicto de privilegios. Acceso denegado. Pero no era un error común. Era una contradicción sistémica.

—No es una torre de ascenso —dijo Ivo, sintiendo cómo el dolor le punzaba detrás de los ojos, una descarga eléctrica que le recorría el brazo derecho—. Es una máquina de extracción. Cada misión, cada rango, cada peaje que pagamos... es combustible para la cúpula. Mi sistema no es una falla; es un virus de reinicio, un caballo de Troya dejado por los fundadores para detener esto.

El Nodo de control estaba saturado con el zumbido de una purga inminente. Las luces del nivel medio parpadeaban en un rojo agónico, sincronizadas con el pulso de una Torre que, por fin, dejaba de ocultar su apetito. Ivo se apoyó contra la consola, con las manos manchadas de aceite y sangre seca. Su sistema gritaba advertencias en letras escarlata: Protocolo de Sellado: 00:12:44.

—No hay otra forma, Ivo —dijo Mara, su voz firme mientras bloqueaba el acceso a la consola desde el exterior—. Si intentamos cruzar juntos, la Custodia detectará la doble firma y cortará el suministro de energía. Nos aplastarán antes de que toquemos la cúpula. Toma mi autorización. Si te quedas, nos morimos ambos. Si subes, al menos alguien sabrá qué es esta prisión.

Ivo sintió el peso de su supervivencia como una losa. Había salvado a los residentes, había humillado a Caín Soria, y ahora, el costo era humano. Mara deslizó su tarjeta de acceso, su última posesión, sobre el puerto de transferencia, entregándole el camino hacia el núcleo mientras ella se preparaba para enfrentar a la Custodia. Ivo la dejó atrás, comprendiendo que el ascenso, en esta Torre, siempre exigía un sacrificio que él apenas empezaba a comprender.

Llegó a la cúpula, donde el aire era estéril, frío y carente de toda vida. Ivo se puso de pie, sintiendo cómo el sistema de la Torre intentaba borrar sus registros, emitiendo descargas de retroalimentación que le quemaban los nervios. Frente a él, la entrada al Núcleo no era una puerta de acero, sino una interfaz de luz pura, una membrana que vibraba con el pulso de la ciudad.

Ivo no intentó ascender por los métodos convencionales de la Custodia. No buscó una llave de acceso ni un sello de rango. En su lugar, hundió sus manos desnudas en la superficie vibrante. La Torre reaccionó con violencia, lanzando un pulso de repulsión que hizo que sus oídos sangraran. El sistema lo reconoció: una anomalía, un virus, un error de cálculo que debía ser purgado.

—No soy un error —gruñó Ivo, apretando los dientes mientras la interfaz intentaba desintegrar sus tejidos—. Soy el reinicio que ustedes mismos programaron.

Activó su sistema roto, inyectando la secuencia de datos que había extraído de los archivos ocultos. La Torre entera comenzó a estremecerse. Las leyes de piso se resquebrajaron, el cronómetro de la purga se detuvo en seco y, por primera vez, el cielo artificial sobre la cúpula comenzó a parpadear, revelando el vacío oscuro de la verdadera realidad que se escondía más allá de los muros de Arx. El ascenso real acababa de comenzar.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced