Novel

Chapter 11: Escape bajo la lluvia

Julián escapa del núcleo del servidor gracias al sacrificio de Elena Rivas. Tras sortear el cerco de seguridad en el muelle de carga, logra salir al exterior bajo una tormenta torrencial, solo para presenciar la huida de Ernesto Valcárcel en helicóptero, llevándose la evidencia física del protocolo experimental consigo.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

Escape bajo la lluvia

El aire en el núcleo del servidor era una mezcla viciada de ozono y el sudor frío de Julián Varga. El indicador de oxígeno en la terminal parpadeaba en un rojo agónico: 4%. Cada bocanada era una lucha contra el dióxido de carbono que empezaba a nublarle la vista, una asfixia programada por un sistema que prefería borrar la verdad antes que admitir su existencia.

—No van a dejar que salgamos, Julián —dijo Elena Rivas. Estaba sentada contra el servidor, con la mirada fija en la puerta neumática que gemía bajo los golpes de la seguridad. Sostenía el sobre manila que él creía un señuelo.

Julián se arrastró hasta ella, ignorando el martilleo rítmico que hacía vibrar las paredes. Tenía el dispositivo de almacenamiento, el peso de la verdad sobre el protocolo experimental de Mateo Larraín, apretado contra su pecho como un escudo. Elena abrió el sobre. Dentro, una tarjeta de acceso de emergencia, grabada con los códigos maestros de la dirección, brillaba bajo la luz de emergencia.

—Es la llave de la salida de servicio del muelle de carga —susurró, entregándole la tarjeta—. Es el único acceso que no está en la red principal. Úsala.

Con un siseo violento, la puerta neumática cedió. Julián aprovechó el caos del vapor que escapaba de los conductos para deslizarse hacia los pasillos de mantenimiento. El olor a cables quemados era sofocante. Elena se quedó atrás, bloqueando el paso con un extintor, gritando órdenes falsas a los guardias que irrumpían en la sala. Sacrificaba su posición para despejarle el camino, un acto de redención que le costaría la vida institucional, y probablemente la física.

Julián corrió. Sus botas resonaban en el metal de los niveles inferiores. Al llegar al muelle de carga, la realidad lo golpeó: el cerco de seguridad era absoluto. Los guardias habían bloqueado la rampa principal y el perímetro estaba siendo sellado. No era una purga de datos; era una limpieza física de testigos.

Intentó encender un vehículo de carga, pero el motor apenas tosió. El sistema había deshabilitado toda la flota. La lluvia, un diluvio torrencial que golpeaba el techo de zinc con una violencia ensordecedora, era su única cobertura. Julián abandonó el vehículo y se deslizó hacia una rejilla de drenaje lateral, forzando la cerradura con la tarjeta de Elena.

Salió a la calle, invisible entre el agua que lo empapaba al instante. El frío le quemaba los pulmones, pero no se detuvo. Corrió hacia el callejón colindante, sintiendo el peso del disco duro como una sentencia de muerte. De repente, un zumbido grave rasgó la cortina de lluvia. A pocos metros, en la plataforma de aterrizaje privada del hospital, un helicóptero negro levantaba vuelo, agitando el aire con una fuerza que casi lo derriba.

Julián se pegó a la pared, oculto tras unos contenedores. Vio a Ernesto Valcárcel subir a la cabina. El hombre que había financiado el protocolo, el que había borrado a Mateo Larraín, escapaba mientras él, el último testigo, apenas lograba mantenerse en pie. Julián apretó el disco duro. La verdad estaba a salvo, pero la justicia despegaba hacia el horizonte. Sabía que su vida ya no tenía precio; la única forma de ganar era hacer que esa información fuera imposible de ignorar antes de que el sol saliera sobre una ciudad que ya empezaba a olvidar lo ocurrido.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced