Novel

Chapter 7: Grietas en el contrato

Emiliano intenta renegociar el contrato tras la gala, pero Valeria revela que ha descubierto una cláusula de salida oculta que le otorga el control. La tensión escala cuando el equipo legal de Emiliano exige un divorcio exprés para salvar una fusión corporativa, pero Emiliano, en un acto de protección que le cuesta su posición ante el consejo, reafirma a Valeria como su socia, dejando claro que su alianza ha trascendido el papel.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

Grietas en el contrato

El despacho de Emiliano Lascano no olía a flores, sino a ozono y café amargo. A través de los ventanales, la ciudad de México parecía un tablero de ajedrez encendido, pero dentro, la atmósfera era gélida. Sobre el escritorio de caoba, el contrato original —aquel que Valeria había firmado bajo la urgencia de una quiebra técnica— yacía abierto, como un cadáver diseccionado. Emiliano recorría las líneas con un bolígrafo de plata, su rostro una máscara de precisión industrial.

—Las condiciones han cambiado, Valeria —dijo él, sin levantar la vista. Su voz era funcional, un instrumento de precisión—. La exposición pública de esta noche nos obliga a blindar el acuerdo. No podemos permitir que la narrativa de los Montalbán afecte la estabilidad de mis activos.

Valeria no se sentó. Permaneció frente al escritorio, con el dobladillo de su vestido de seda rozando la alfombra oscura. Dejó escapar una risa corta, desprovista de humor. La frialdad de Emiliano, que antes le parecía un muro infranqueable, ahora le resultaba un síntoma de su propia inseguridad corporativa. Ella no era la novia suplicante que él había contratado; era la mujer que tenía la llave de la grabación que podía hundir su apellido junto al de los suyos.

—¿Blindar el acuerdo, Emiliano? —preguntó ella, dando un paso adelante. Sus dedos rozaron el borde del documento, sus uñas pintadas de rojo oscuro contrastando con el papel—. Lo que quieres es una jaula más estrecha. Pero el contrato original ya tiene una cláusula de salida que, curiosamente, protege a los activos de los Lascano incluso si el pacto se rompe por una traición interna. ¿Pensaste que no la leería?

El ascensor ejecutivo fue la siguiente cámara de presión. Mientras el acero pulido ascendía, el silencio se volvió una entidad física, cargada por el aroma a sándalo y la electricidad de una confrontación que aún no terminaba de estallar. Emiliano rompió la quietud, ajustándose los gemelos con una precisión que delataba su incomodidad. Sus ojos, habitualmente fríos, escaneaban el rostro de Valeria buscando una grieta.

—Has cambiado los términos de nuestra partida —dijo Emiliano, su voz resonando contra las paredes metálicas—. Esa cláusula no estaba en la versión que redactamos originalmente. ¿Cuándo la añadiste?

—No la añadí, Emiliano. La descubrí —respondió ella, inclinando levemente la cabeza—. Resulta que tu departamento legal es tan arrogante como tú. Asumieron que yo no leería la letra pequeña. Si intentas forzar mi salida para proteger tus acciones, la cláusula se activa automáticamente a mi favor, exponiendo la conspiración de la quiebra en los términos más públicos posibles.

Emiliano se acercó, invadiendo su espacio personal, no para intimidarla, sino como si intentara descifrar un acertijo. Por un segundo, la frialdad se resquebrajó; había una sombra de respeto, casi de deseo, en su mirada. Estaba dispuesto a renunciar a su margen de maniobra con tal de no verla reducida a una víctima, pero el costo de esa protección era su propia vulnerabilidad.

Antes de que la conversación se convirtiera en confesión, el móvil de Emiliano vibró con una insistencia agresiva. Era una alerta de seguridad de su equipo legal. La pantalla de la videollamada mostró a Martín Salcedo, con el rostro tenso.

—Emiliano, el consejo de administración sabe lo del suministro del club. Si el informe de la auditoría sobre la quiebra de los Montalbán llega a los medios, la fusión cae —dijo el abogado. Su voz se quebró—. Necesitamos que ella se retire. Un divorcio exprés antes de que el mercado abra mañana.

Valeria, observando la pantalla, sintió que el suelo se movía bajo sus pies, pero no retrocedió. Emiliano miró a la mujer que tenía frente a él, luego al equipo legal. Con un movimiento seco, cerró la carpeta y miró a la cámara.

—Valeria es mi socia —sentenció Emiliano, ignorando la protesta del abogado—. Si la fusión cae, cae con nosotros dos. Busquen otra forma de blindar el consejo.

Al cortar la comunicación, el despacho quedó en un silencio absoluto. Emiliano miró a Valeria, y por primera vez, el contrato que los unía se sintió insuficiente. Ella sostuvo la mirada sin parpadear, consciente de que, al defenderla, él había apostado su imperio. Pero al bajar la vista hacia el anexo del contrato, Emiliano descubrió una nota marginal escrita con la letra de Valeria: una referencia a la cláusula de salida que ella había marcado antes de que él siquiera la considerara. La pregunta, antes de la gran confrontación familiar, cambió: ¿quién estaba negociando a quién?

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced