Novel

Chapter 1: Deuda de sangre y chatarra

Leo, un chatarrero asfixiado por la deuda, sobrevive a una prueba de calificación en el Campo de Pruebas forzando su mech más allá de sus límites. Al descubrir una ruta oculta en el código del sistema, logra destruir los drones de la corporación, pero el costo es la integridad de su chasis y la atención peligrosa del Auditor y Valeria.

Release unitFull access availableSpanish / Español
Full chapter open Full chapter access is active.

Deuda de sangre y chatarra

El aceite quemado goteaba sobre la plataforma del Campo de Pruebas, siseando al contacto con el metal al rojo vivo de «El Desguace». Leo apretó los dientes, sintiendo el tirón del arnés contra sus costillas mientras el mech, una reliquia de hace dos décadas, vibraba con una inestabilidad que le erizaba la piel. A través del visor agrietado, la interfaz del sistema parpadeaba en un rojo agónico: DEUDA PENDIENTE: 4,200 CRÉDITOS. TIEMPO PARA LIQUIDACIÓN: 09:42.

—Tu chatarra está pidiendo a gritos el desguace, Leo —la voz del Auditor retumbó por los altavoces, fría y distorsionada—. Si no completas el sector antes de que el cronómetro llegue a cero, este chasis será confiscado para pagar tus intereses. No desperdicies nuestro tiempo.

En las gradas, la élite observaba con desdén. Valeria estaba allí, envuelta en un traje de pilotaje impecable, sus ojos fijos en la reliquia de Leo con una mezcla de lástima y una curiosidad profesional que le resultaba más insultante que el desprecio. El estatus de Leo era el de un cadáver andante; en la Torre, la deuda no se perdonaba, se ejecutaba.

El cronómetro bajó a 08:15. Leo intentó activar los propulsores dorsales, pero el mech respondió con una sacudida violenta y un chirrido metálico. El sistema bloqueó el flujo de energía. ERROR: NIVELES DE COMBUSTIBLE INSUFICIENTES. ACCESO A RESERVAS DENEGADO.

—Maldita sea... —siseó Leo. El Auditor le estaba negando el combustible de grado C para asegurar el fracaso. Leo ignoró los protocolos. Sus dedos volaron sobre el panel, forzando un puente directo entre su núcleo de energía y la red de la Torre. El metal de su cabina crujió, quejándose bajo la presión, pero de pronto, el mech rugió con una energía inestable y azulada. La restricción de potencia inicial se rompió, dejando al Auditor con una mueca de sorpresa en la torre de mando.

Tres drones de combate de la corporación Aethelgard descendieron sobre la arena, disparando ráfagas de plasma. Leo no podía permitirse esquivar con elegancia; el combustible era tan escaso que cada movimiento desperdiciado era un paso más cerca de la ejecución financiera.

—Detectando ineficiencia en el flujo de energía —susurró la voz sintética del sistema.

Leo apretó los dientes. De repente, su interfaz visual se fracturó. No fue un fallo técnico, sino un despliegue de datos que no debería existir: un camino de luz dorada, una ruta oculta que se bifurcaba a través de la arquitectura del mapa. Era una grieta en la programación, un fragmento de memoria que ningún otro piloto notaba. Si seguía esa ruta, los drones perderían el ángulo de tiro, pero el costo era prohibitivo. La sobrecarga necesaria para realizar el salto vectorial requería desviar la energía de los estabilizadores del brazo derecho.

—Si hago esto, el brazo será chatarra —murmuró Leo, mientras el cronómetro marcaba 01:45.

Decidió. Aceleró. El mech se lanzó por el camino prohibido, ignorando las leyes de física del sector. El brazo derecho de 'El Desguace' se carbonizó al instante, los servomotores estallando en chispas, pero el impacto fue devastador. El dron líder se desintegró en una lluvia de metal fundido al ser alcanzado por un pulso que el sistema ni siquiera había registrado como posible.

El cronómetro parpadeaba en 00:03. Leo no se detuvo. Forzó el último bypass hacia la red central, sacrificando la integridad de su chasis para alimentar un pulso electromagnético crudo. El dron restante se bloqueó, sus luces parpadearon y se desplomó. En el silencio repentino del Campo de Pruebas, el cronómetro de deuda se detuvo en cero absoluto. Leo esperaba el aviso de victoria estándar, pero la interfaz se fracturó una vez más. Un mensaje en gris metálico apareció frente a sus ojos: ERROR DE ACCESO: RUTA DE MEMORIA CORRUPTA DETECTADA. NIVEL 0 DESBLOQUEADO.

El Auditor se inclinó hacia adelante, sus ojos escaneando la firma energética de Leo con una intensidad depredadora. Valeria, desde las gradas, se puso de pie, sus manos apretando la barandilla. Ella había reconocido la firma energética: esa no era la potencia de un chatarrero, era un hackeo al sistema mismo de la Torre. Leo había ganado, pero al hacerlo, acababa de declarar la guerra al orden establecido.

Member Access

Unlock the full catalog

Free preview gets people in. Membership keeps the story moving.

  • Monthly and yearly membership
  • Comic pages, novels, and screen catalog
  • Resume progress and keep favorites synced