La fachada en juego
El salón de baile del Club de Industriales no era un espacio de celebración, sino un tablero de ajedrez donde cada movimiento de los invitados estaba tasado. Elena ajustó el broche de su vestido, sintiendo el peso del anillo de compromiso de Julián como un recordatorio físico de su deuda. A su lado, él era una muralla de seda y poder, manteniendo a raya
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