La grieta en el sistema
Kaelen salió disparado de la grieta bajo la Plaza Central como si la Torre misma lo hubiera vomitado. El olor a óxido y sangre seca le golpeó la cara. Cada respiración era un cuchillo en la tráquea. Vitalidad máxima: 0.5 %. El Sistema Roto le mostraba el contador en la esquina del ojo: 9:58.
Nueve minutos con cincuenta y ocho segundos para alcanzar la entrada de la ruta prohibida del Sector 4 antes de que los sensores élite barrieran de nuevo la zona y la marca térmica que Valeria le había clavado en el duelo lo convirtiera en un faro rojo para toda la Secta del Cenit.
Se arrastró entre escombros retorcidos. El Pase de ascenso Nivel 2 le quemaba el antebrazo como hierro al rojo. 1800 Créditos de Gracia. Lo único que le quedaba después de arañar la supervivencia en la plaza. Sin ellos, en el Nivel 2 no compraría ni un sorbo de aire limpio.
9:42. Un zumbido grave recorrió la pared. Sensor élite. Kaelen se pegó al suelo, mejilla contra el metal helado. La luz azul barrió el corredor a tres metros. Si lo rozaba, la marca de ‘inepto’ ya no serviría. Valeria había subido la prioridad después de verlo de pie cuando el reloj marcó cero.
[Intervención disponible – Sobrecarga controlada] Costo: -0.3 % vitalidad máxima permanente Beneficio: +4:00 al temporizador de ruta
Kaelen apretó los dientes hasta que sintió el sabor de la sangre. Aceptó.
Un relámpago le cruzó el pecho. Algo dentro se rompió un poco más. El sensor chisporroteó, la luz se volvió loca y se apagó. El contador saltó: 13:42.
Se levantó tambaleante y corrió.
9:47. La pared delante se onduló como agua negra. El Sistema Roto marcó el punto con un círculo carmesí pulsante. Kaelen se lanzó contra la ilusión. La piedra se deshizo en niebla y lo tragó.
Sector 4 Prohibido.
4:59. Vitalidad máxima: 0.50 %. Reserva actual: 0.49 %.
Corredor de obsidiana pulida. Vetas ámbar latiendo en las paredes como arterias enfermas. Mapa mental: 87 metros hasta el núcleo. Tres triángulos ámbar: centinelas de resonancia vital.
Kaelen se dejó caer de rodillas, frente contra el suelo frío. Contuvo el aliento. Treinta y dos segundos era su récord anterior. Necesitaba cuarenta y uno para cruzar el primer segmento sin ser detectado.
4:42. Se levantó. Activó Paso Fantasma.
El mundo se volvió translúcido en los bordes. Los sonidos se amortiguaron. Su huella vital se difuminó. Costo: -0.01 % cada treinta segundos adicionales.
Avanzó pegado a la pared izquierda, cuerpo casi paralelo al suelo.
Primer centinela: columna negra mate, anillos ámbar expandiéndose y contrayéndose. Kaelen contó en silencio. Treinta y ocho… treinta y nueve… cuarenta… El pulso pasó a centímetros de su nuca. No lo tocó.
Segundo centinela más cerca del centro. Kaelen se deslizó por debajo del barrido, abdomen raspando obsidiana, pulmones ardiendo. Cuarenta y un segundos. Nuevo récord.
El tercero giró sin aviso.
La onda lo rozó.
Alarma silenciosa. Los tres convergieron.
Kaelen soltó el aire en un jadeo roto y corrió. Paso Fantasma al límite. Los anillos ámbar se multiplicaron. El corredor se llenó de luz estroboscópica. Saltó una grieta, rodó, se levantó y siguió. Vitalidad: 0.48 %. El pecho le ardía como si le hubieran metido un hierro al rojo.
3:12. Llegó al final.
Una voz antigua, oxidada, resonó dentro de su cráneo:
«Portador del fallo. Has llegado al borde del recuerdo que no debía ser tocado.»
Kaelen tropezó contra el último escalón y cayó de rodillas frente a la esfera. El núcleo colgaba en el vacío, suspendido por filamentos de luz azul enferma que palpitaban. Cada latido hacía temblar el suelo.
1:47. Créditos de Gracia: 1800.
La esfera giró. Una grieta se abrió como un ojo que despierta.
Transferencia requerida para integración completa del Fragmento Primario: 1800 Créditos de Gracia Tiempo restante: 1:32
Perdería todo el colchón que había pagado con sangre. Sin Créditos no habría sobornos en el Nivel 2, ni máscaras, ni tiempo para respirar. Pero quedarse con ellos significaba salir con las manos vacías después de arrastrarse por túneles que olían a muerte.
El núcleo latió más fuerte. El suelo se agrietó en telaraña.
Kaelen aceptó.
Los 1800 Créditos se evaporaron. La esfera estalló en luz violenta. Un torrente de imágenes le atravesó el cráneo: la Torre joven, sin sectas dueñas, algo mucho mayor encerrado en el núcleo.
La Torre no era una escalera al poder.
Era una prisión.
Y el Sistema Roto era la llave.
[Integración completada] [Acceso a Memoria de Torre – Nivel 1 desbloqueado] [Nueva habilidad pasiva: Visión de Fallos Estructurales – detecta rutas colapsadas, trampas de piso y grietas temporales]
La cámara se agrietó con violencia. El suelo se hundió. Toneladas de obsidiana y acero empezaron a caer.
Kaelen saltó hacia el conducto ascendente que el Sistema Roto marcaba ahora en verde parpadeante.
Detrás, el núcleo se fracturó con un sonido que era presión en los huesos. La Torre entera gimió.
Mientras trepaba, escombros rozándole los talones, una notificación final destelló:
[Marca de ‘inepto’ eliminada por sobrecarga de memoria] [Estado actual: Anomalía de alto valor – visibilidad pública activada]
Kaelen se lanzó hacia adelante con las últimas fuerzas, salió rodando a una plataforma superior y miró hacia atrás.
El pasillo se derrumbaba en cámara lenta. Polvo y fuego ascendían como una columna funeraria.
Y muy arriba, supo que Valeria ya estaría viendo el colapso en los tableros de la Secta del Cenit.
Un ‘inepto’ había entrado donde nadie debía.
Y ahora ya no era invisible.